COMO AHORRAR AL PINTAR TU CASA | 10 CONSEJOS

COMO AHORRAR AL PINTAR TU CASA

COMO AHORRAR AL PINTAR TU CASA

Pintar nosotros mismos nuestra propio hogar ya es una magnífica forma de ahorrar dinero. Pero… ¿quieres saber como ahorrar todavía más pintando?

Aquí tienes la lista de los 10 consejos más sencillos y efectivos:

  1. No compres la pintura más económica
  2. Diluye la pintura adecuadamente
  3. Utiliza herramientas profesionales
  4. Pon cuidado en proteger bien lo que no quieras pintar
  5. Prepara el soporte con sellador si se pinta por primera vez
  6. Cierra puertas y ventanas al pintar
  7. Compra algo más de pintura de la que necesites
  8. No repases en exceso las zonas ya pintadas
  9. Practica sin pintura para pulir la técnica
  10. Elige el color adecuado

Explicaremos en pequeños apartados qué sentido tiene cada una de estos consejos y porqué es importante tenerlos en cuenta aunque parezcan contra intuitivos. Se trata de gastar lo justo y necesario. Economizar no es gastar poco, es gastar lo mínimo para conseguir el mejor resultado por el menor precio posible.

Y no obviaremos que una de las mejores formas de ahorrar es cuidar la pintura actual de casa para que se mantenga en perfectas condiciones con el paso del tiempo. Por ejemplo, evitando el uso de adhesivos sobre la pared, en especial el conocido “BLU-TACK”, muy costoso de eliminar.

Por último y antes de entrar en materia, déjame decirte que pintar a tiempo es una forma ideal de ahorrar en pintura. ¿Quieres saber cada cuanto tiempo pintar tu casa y por qué?

NO COMPRES LA PINTURA MÁS ECONÓMICA

Es un error muy típico. Cuando pensamos en ahorrar dinero a la hora de pintar nuestra casa, es muy fácil caer en la tentación de comprar una pintura económica. Tiene sentido, ¿verdad?

Pues NO! Es una auténtica cagada. Terminaremos gastando más pintura, dando más manos de las necesarias y marcando la pared. Lo que convertirá el trabajo en toda una agonía con resultados decepcionantes.

La composición de las pinturas es una ciencia exacta. Las pinturas económicas tienen varios problemas que enumeraré rápidamente:

  • Su poder de cubrición es inferior a las pinturas más caras
  • El “ligante” utilizado en su fabricación es de baja calidad, por lo que no son lavables. Si tratamos de limpiar una mancha, nos llevaremos parte de la capa de pintura detrás sin remedio.
  • Son más susceptibles a producir resultados irregulares cuando añadimos tintes o pintamos con colores intensos por su alta cantidad de cargas minerales y la baja calidad/cantidad del ligante.
  • La carga mineral (el polvo blanco que le da el poder de cubrición) es más gruesa que en pinturas de más calidad. Por lo que es MUY fácil texturizar la pared involuntariamente.

Si utilizamos una pintura de buena calidad, minimizaremos todos estos problemas de una forma que es difícil de entender (hasta que lo vives en primera persona, claro).

Una pintura de calidad cubrirá la pintura anterior con menos pasadas, dejando un resultado mucho más fino, garantizando que podamos eliminar algunas manchas simplemente con un paño húmedo y manteniendo una estabilidad en el color que evitará que nos aparezcan manchas una vez seca.

Ahorrar en pintura comprando botes más baratos es la peor forma de hacerlo. Es de hecho uno de los motivos para terminar teniendo que invertir más dinero del esperado en más pintura de dudosa calidad para terminar el trabajo, o en pintura de calidad para arreglar el desaguisado.

Yo comprando pintura barata para así gastar menos dinero…

DILUYE LA PINTURA ADECUADAMENTE

¿Echarle agua a la pintura para cubrir mejor? Posiblemente sea uno de los mitos más difíciles de echar abajo fuera del ámbito profesional (a veces incluso, dentro del mismo)

Parecería lógico que si lo que queremos es cubrir un color con pintura, cuanto más espesa esté ésta, tanto mejor para nosotros. Dejamos una capa más “gruesa” y terminamos el trabajo con la mitad de esfuerzo. No es para nada así.

Si bien es cierto que cada fabricante recomienda una cantidad de agua para su pintura, son pocos los casos en los que aparece la etiqueta “lista al uso”. (Quedan fuera de esta categoría las famosas pinturas “UNA CAPA”, que si llevan esa etiqueta pero son puro márketing)

Hay que tener en cuenta varios factores:

  • La pared absorbe cierta cantidad de humedad de la pintura
  • La textura del pelo de la brocha o el rodillo dejará una marca sobre la pared (menos agua=más textura)

Si utilizamos una pintura demasiado espesa, el rodillo no “correrá” sobre la pared con la suficiente soltura como para extenderla correctamente. Con una pintura diluida al punto justo, extenderemos la pintura mucho más facilmente y lograremos cubrir más área con la misma cantidad.

Por otro lado, aunque con una pintura espesa consigamos dejar una capa de mayor grosor, la textura del pelo de las herramientas hará que la distribución de esta capa no sea uniforme. Por lo que en algunas zonas tendremos mucha acumulación de pintura y por otras apenas una ligera cantidad.

El color previo aflorará en estas zonas con poca pintura forzándonos a pintarla de nuevo para conseguir un resultado uniforme.

Lo comento casi en todos los post que puedes encontrar en este blog, pero lo diré una vez más para incidir en la importancia capital que tiene diluir la pintura correctamente:

Queremos una textura fluida en la pintura. No tan fluida como la leche ni tan espesa como la miel. Imagina la forma de fluir que tiene el aceite. ¿Lo tienes? Pues bien, necesitamos algo ligerísimamente más espeso que eso.

Por otro lado, si añadimos más agua tratando de aumentar la cantidad de pintura disponible tendremos problemas antagónicos pero igualmente nos harán trabajar más con un peor resultado.

Si la pintura está demasiado diluida tendremos que dar más pasadas para cubrir la pintura anterior. Salpicando y goteando además por todas partes por ese exceso de agua que hará la pintura demasiado fluida. Desperdiciaremos una buena cantidad y además mancharemos todo aquello que esté en nuestro camino.

Ejemplo perfecto de pintura demasiado diluida. Se necesitarán hasta 4 y 5 manos para cubrir el color anterior definitivamente.

Diluir una pintura demasiado es una mala idea sólo a la altura de diluirla demasiado poco.

UTILIZA HERRAMIENTAS PROFESIONALES

Es común dejarse llevar por ofertas maquiavélicas de productos y herramientas novedosas que facilitarán el trabajo de formas inusitadas. Artículos de tele-tienda, recomendados de Amazon… ¡El último grito que asegura un resultado perfecto con apenas esfuerzo!

La pregunta que debería surgir después de ver ese tipo de artilugios es:

¿Y si son tan buenos, porqué los profesionales siguen utilizando las herramientas de toda la vida?

Evidentemente no son tan buenos ni los recomendaría para ningún tipo de trabajo. Normalmente nos muestran la parte bonita y fácil en la que un tipo vestido de calle se ventila toda la casa sin que una gota de pintura caiga al suelo.

Detrás de eso encontramos resultados en el acabado deficientes, herramientas que son puro plástico y se romperán probablemente tras su primer uso, diseños complejos que dificultan la limpieza del utensilio tras su uso, y un largo etcétera de “contras” que hacen que su uso sea no recomendable.

Además, ¡cuestan más dinero! Y para muestra un botón (productos de Amazon):

Aquí el kit de pintura mágico-fantástico “PAINT RUNNER PRO” por el módico precio de 24’99 €.

Por otro lado, podemos comprar un rodillo profesional y un kit con bandeja, mini rodillo para zonas estrechas y pincel plano (que durarán toda la vida si los limpias a conciencia) por algo menos de 18 €.

Por costumbre deberíamos huir de todos aquellos productos cuyo nombre se compone de un anglicismo rematado por la palabra “PRO”. Puro márketing, pura basura comercial.

PON CUIDADO EN PROTEGER BIEN LO QUE NO QUIERAS PINTAR

Éste consejo tiene dos vertientes. Por un lado, lo último que queremos al terminar el trabajo, es pasar horas y horas limpiando manchas y gotas de pintura que se han esparcido por toda la habitación. Por otro lado, si tenemos la seguridad de que por mucha pintura que salpique, no mancharemos nada, trabajaremos cómodos y mucho más rápido.

Hay algunas técnicas o trucos que podemos utilizar para pintar con rodillo sin mancharPero igualmente sería sin manchar DEMASIADO. Tenemos que tener en cuenta que por muy cuidadosos que seamos al hacer el trabajo, es totalmente inevitable que nos caigan gotas o proyectemos pintura.

Por eso tiene tanto sentido cubrir perfectamente todos aquellos elementos que no queremos pintar en la habitación. Protegeremos puertas y ventanas (marcos incluidos), las llaves de la luz, la lámpara, los muebles que no podamos sacar afuera y por supuesto el suelo.

Una vez tengamos todo perfectamente protegido nos podemos lanzar a dar color a paredes y techo sin tener que andar preocupados por toda esa pintura que inevitablemente va a caer por todas partes. Si pintamos de una forma más ágil, evitaremos que la pintura se seque mientras la trabajamos.

HABITACIÓN PROTEGIDA PARA PINTAR
Si todo está bien protegido, podremos pintar tranquil@s y de forma ágil y eficiente

Gracias a eso, gastaremos menos cantidad y además no quedarán sombras o marcas al pintar (porque superpondremos capas que todavía se mantienen húmedas).

PREPARA EL SOPORTE CON SELLADOR SI SE PINTA POR PRIMERA VEZ

Para paredes que ya han sido pintadas anteriormente con cualquier pintura plástica, podemos omitir este paso.

Nos estamos refiriendo a paredes que no han sido pintado nunca antes, o a paredes que han sido pintadas con pinturas excesivamente porosas como por ejemplo la cal.

El problema de estas paredes es la cantidad de agua que son capaces de absorber gracias a su acusada porosidad. Apenas pongamos el rodillo sobre la superficie, ésta absorberá casi de inmediato toda la cantidad de agua que compone la pintura volviéndola una masa espesa e inmanejable.

Haremos pequeños montones de pintura que serán perfectamente distinguibles una vez seca y además necesitaremos andar mojando continuamente el rodillo o la brocha para poder continuar el trabajo. Y lo que es peor, la pintura no penetrará en el soporte, por lo que realmente quedará sobre la pared y no fundida con ella. Es muy fácil que haya desconches posteriormente apenas algo de humedad afecte a la zona pintada.

En estos casos lo recomendable es utilizar un “sellador tapaporos” como por ejemplo éste que encontramos en Amazon. Su consistencia es lechosa y al aplicarlo sobre la pared conseguiremos por un lado regular la absorción de la pintura posterior, evitaremos el arrastre de polvo suelto sobre la pared, y además mejoraremos la adherencia de la capa de pintura. Lo que dificultará que haya desconches en el futuro.

CIERRA PUERTAS Y VENTANAS AL PINTAR

¿Qué sentido tiene hacerlo? Básicamente al pintar una pared o techo, la intención es superponer la zona que estamos pintando actualmente con zonas que todavía se mantienen húmedas. Es la mejor forma de evitar que se noten los “cortes” al secar todo el paño.

Obviamente no es lo mismo pintar en zonas frías un día de lluvia, que en una zona de interior en la que rondamos los 40ºC sin apenas humedad relativa en el aire. Si al empezar el trabajo notamos que la pintura se seca sobre la pared o el techo antes de que podamos empalmar el tramo pintado con un nuevo tramo deberíamos cerrar puertas y ventanas.

Al hacerlo la cantidad de humedad contenida en el aire del cuarto aumentará rápidamente por la evaporación, lo que retardará el secado de la pintura facilitando que logremos un resultado mejor. Es cierto que hará más calor (la humedad alta reduce la evaporación del sudor y aumenta la sensación térmica) pero si los profesionales lo hacemos a pesar del calor es por un buen motivo.

Algo tan sencillo como cerrar puertas y puede ahorrarte mucha pintura y trabajo porque no tendremos que dar nuevas pasadas para disimular los “cortes”, sombras y manchas que tendríamos de no haberlo hecho.

COMPRA ALGO MÁS DE PINTURA DE LA QUE NECESITES

Si no sabes todavía cuánta pintura necesitas para pintar una habitación o piso completo, tenemos todo un artículo con una regla sencillísima para hacer los cálculos.

¿Cual es la razón para comprar algo más de pintura? ¿No estaremos gastando un dinero inútilmente? Es otra de esas cosas que puede parecer totalmente contra-intuitiva. ¡Voy a comprar la menor cantidad posible de pintura y así ahorraré dinero!

Ya no es sólo que si nos sobra algo de pintura podremos hacer pequeños retoques con el paso del tiempo en caso de golpes, desconches o marcas sobre la pared sin que se noten (alargando la vida del trabajo realizado).

Es que si andamos algo justos de pintura, cuando estemos en pleno trabajo es muy fácil que terminemos haciendo cosas raras. Desde intentar apurar al máximo tratando de extender la pintura lo máximo posible (y generando zonas con muy poca pintura o muchas pasadas cansándonos más por hacer mayor presión con el rodillo sobre la pared). Hasta cometer el error de añadirle más agua para (al menos visualmente) aumentando la cantidad de pintura disponible.

Huelga decir como comentamos en el apartado de la dilución que añadir agua a la pintura merma su capacidad de cubrición y empeora la estabilidad de la mezcla. Además salpicaremos más pintura por todas partes, teniendo que limpiar pintura que debería estar en la pared en lugar de andar desperdigada por toda la habitación.

NO REPASES EN EXCESO LAS ZONAS YA PINTADAS

Es algo que también tendemos a hacer cuando no tenemos suficiente experiencia. Vemos que una zona está ligeramente más cubierta que otra, o que la pintura parece que ha cambiado de color o brillo (cuando en realidad simplemente está secándose) y insistimos repasando una y otra vez con el rodillo tratando de igualar el resultado.

Hacer esto sólo empeora el resultado. Cuando una zona ya pintada ha empezado a secarse (por evaporación y por absorción del soporte) es muy importante dejarla como está. Si volvemos a pasar el rodillo con pintura o sin ella por encima, removeremos parte de la pintura. Al hacerlo aglutinaremos pintura medio seca en pequeños montoncitos y al secar se notará un ligero relieve.

Además en aquellas zonas donde la textura del rodillo sea más prominente, dejaremos prácticamente sin pintura la pared. Con lo que el color anterior aflorará y tendremos que pintar de nuevo para conseguir cubrirlo.

TEXTURA DEJADA POR UN RODILLO
Como ves en este ejemplo algo exagerado, la textura del pelo
influye en la distribución de la pintura

La forma ideal es pintar una zona nueva cada vez. Seamos ágiles y decididos. Una vez extendida la pintura procedemos a mojar el rodillo de nuevo, lo escurrimos ligeramente y hacemos la zona a continuación tratando de superponerlas lo mínimo posible.

Si ves que la pintura ya ha empezado a secar ¡No la toques!. Podremos arreglarlo más adelante, pero repasarla sólo empeorará el resultado con lo que lo haremos cada vez más y más. Y cada vez peor. ¡¡Rascar y repasar… todo es empezar!!

PRACTICA SIN PINTURA

Vale, quizás prefieras que nadie te vea hacerlo… Eso de mover el rodillo sobre la pared haciendo como que pintas no va a ser algo fácil de explicar.

Pintar es algo que cualquiera puede hacer sin demasiados problemas, pero mejora exponencialmente con la práctica. Si es la primera vez que vas a pintar con herramientas profesionales, unos minutos tratando de simular los movimientos que harás para pintar la pared (o techo) te serán muy útiles.

La teoría es muy fácil, sólo tienes que mover el rodillo siguiendo un patrón de “W” moviéndote a lo largo de toda la vertical de la pared y lo justo horizontalmente para cubrir la pasada anterior sin dejar zonas sin pintar entre medias.

Pero ay amig@… ¡la teoría es tan distinta de la práctica casi siempre! En una habitación habrá ángulos difícilmente accesibles, zonas donde no sabemos si el rodillo cabe y además usualmente tendremos muebles por en medio.

Si nos lanzamos a pintar directamente tendremos que ir sorteando todos esos obstáculos mientras el rodillo gotea sobre el suelo y la pintura ya aplicada se seca sobre la pared. Y lo último que necesitas cuando empiezas a hacer el trabajo es imprevistos (que podías prever practicando sin pintura) y prisas.

Los profesionales, acostumbrados a lo largo de años a pintar en todo tipo de situaciones sabemos ver de un sólo golpe de vista que zonas serán difícilmente accesibles. Solemos dejarlas para el final de modo que si necesitamos invertir algo más de esfuerzo en ellas no haya problemas de secado no uniforme en los tramos ya pintados.

La mejor forma de ahorrar tiempo, es poner tanta dedicación como sea precisa en la preparación de la tarea.

“Si tuviese ocho horas para cortar un árbol, invertiría 6 en afilar el hacha”

Abraham Lincoln

ELIGE EL COLOR ADECUADO

No hay nada peor ni más frustrante que hacer el esfuerzo pintar una pared (o una habitación completa), lograr un buen resultado uniforme y luego darnos cuenta de que el color no es el adecuado.

Más aún cuando pintamos colores muy oscuros sobre paredes claras o viceversa. Tener que volver a repintar algo que quedó bien puede hacer que se nos quiten las ganas de todo.

Es muy importante que tengamos en cuenta que si elegimos desde una “carta de color” el resultado final posiblemente ni se parezca al color que hemos elegido. Un pedacito de cartón de 3 centímetros nos llevará a engaño sí o sí.

Por una parte, la textura de la pared generará pequeños brillos y sombras por la incidencia de la luz que variarán la percepción final. Por otra parte, al pintar paredes opuestas los colores se “suman” al verse reflejada la luz que incide en ellas, aumentando la intensidad del mismo.

Entonces, ¿Cómo saber qué color comprar?

En el entorno profesional se da por hecho que cuando un cliente elige un color en carta, lo que quiere es tener esa sensación al entrar al cuarto. Por lo que normalmente pintamos del color inmediatamente más claro, logrando un resultado final más cercano al que el cliente tenía en la cabeza.

Tenemos dos escenarios:

  • El color realmente es importante para ti
  • Quieres un color aproximado, no eres demasiado exigente

Si te encuentras en el primer caso, te recomendaría encarecidamente que comprases primero una pequeñísima cantidad de pintura con la referencia de color que quieres utilizar. Con ella puedes pintar una zona pequeña (de unos 20 cm y preferiblemente cerca de una esquina). Al usar la pintura sobre el soporte final, podrás hacerte una idea global del resultado de usarla en toda la habitación. Además esa pintura puedes descontarla del total que necesites, ya que podrás mezclarla con el resto aunque el tono varíe ligeramente.

Hay algunos fabricantes de pintura que se están orientando hacia la venta online y ofrecen algunas soluciones muy eficientes y baratas porque conocen la problemática que deriva de escoger un color “sobre carta”.

Test para probar el color en la pared antes de comprar en gran cantidad.

Si realmente quieres un color más o menos aproximado y no eres demasiado exigente puedes lanzarte directamente a comprar la pintura final. Eso si, ten en cuenta los factores que hemos comentado. Si vas a pintar el cuarto entero, elige una pintura ligeramente más clara (no mucho, apenas un poco) y lograrás que al sumarse todos los factores descritos el color final te resulte agradable.

Si vas a pintar sólo una pared no habrá tanta diferencia en el resultado como si pintas paredes y techos, pues la reflexión de la luz aumentará la intensidad del color. Sobretodo en los rincones.

CONCLUSIONES

Como dijimos al principio, pintar tu propia casa es una forma realmente efectiva de ahorrar dinero. Es algo que puede impactar directamente tu economía, pero requerirá un esfuerzo de tu parte.

Este artículo va orientado a limitar lo máximo posible los esfuerzos vanos que no llevan a nada y a minimizar la cantidad de pintura desperdiciada.

No se trata solo de dinero, se trata de esfuerzo y sostenibilidad. Incluso las pinturas ecológicas contaminan el medio ambiente. Si seguimos estos sencillos consejos ahorraremos tiempo, recursos y dinero.

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